𝑬𝒔𝒂 𝒐𝒇𝒊𝒄𝒊𝒏𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒏𝒗𝒊𝒅𝒊𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝑳𝒊𝒏𝒌𝒆𝒅𝑰𝒏 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒔𝒆𝒓 𝒄𝒂𝒑𝒆𝒙 𝒆𝒎𝒐𝒄𝒊𝒐𝒏𝒂𝒍. No hablo de metros. Ni de mármol. Ni de la foto con gente sonriendo en una grada corporativa donde nadie se sienta después. Hablo de algo más incómodo: hay oficinas que se reforman para parecer modernas, no para funcionar mejor. Eso es capex emocional. Gastar para que se vea. No para que rinda. La sede queda espectacular en la publicación. El CEO la enseña orgulloso. RRHH la mete en la página de empleo. Los candidatos dicen “qué pasada” cuando entran. Pero luego llega el martes. Y aparecen las preguntas de verdad: ¿Dónde me concentro? ¿Dónde hago una llamada sin molestar? ¿Dónde se cruza el equipo sin convocar otra reunión? ¿Dónde se nota la cultura cuando no hay fotógrafo? Porque una oficina no se mide por lo bien que sale en una foto. Se mide por lo que provoca cuando nadie la está mirando. El dato dice que el espacio ya pesa en retención. Entre un 20% y un 30% de empleados citan la oficina como parte del motivo para irse, según encuestas workplace recientes. Y en Madrid no hablamos de caprichos baratos: una reforma integral puede moverse entre 800 y 1.200 €/m². Así que cuidado. Copiar la sede bonita de la competencia sin entender para qué funciona es una forma muy elegante de quemar presupuesto. La pregunta no es: “¿Cómo hacemos una oficina que impresione?” La pregunta buena es: “¿Qué tiene que pasar aquí dentro para que el negocio funcione mejor?” Eso es así. ¿Tu oficina está diseñada para salir en LinkedIn o para aguantar un martes normal?
§011
✓ publicado carruselEl negocio del diseño · TOFU · estilo DD · dolor 2
Programado
01 jun, 09:30
Publicado
01 jun, 17:15
"Capex emocional"
Hook
𝑬𝒔𝒂 𝒐𝒇𝒊𝒄𝒊𝒏𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒏𝒗𝒊𝒅𝒊𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝑳𝒊𝒏𝒌𝒆𝒅𝑰𝒏 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒔𝒆𝒓 𝒄𝒂𝒑𝒆𝒙 𝒆𝒎𝒐𝒄𝒊𝒐𝒏𝒂𝒍. No hablo de metros.
Cuerpo del post · 1605 caracteres